– Aislamiento excesivo (pasa demasiadas horas encerrado en su cuarto).
– No se comunica, mucho silencio.
– No se relaciona con sus iguales.
– Cambio brusco en los resultados académicos.
– Alteraciones con la comida (restringe en exceso/ come mucho/ inapetencia/ atracones…).
– Mucha ira/ agresividad.
– Alteraciones en el sueño.
– Falta de interés por las cosas que antes le gustaban.
– No cuenta cosas sobre lo qué hace cuando está en el instituto o cuando sale.
– No sabéis nada sobre sus relaciones de amistad o con quién se relaciona.
– Tiene pensamientos muy obsesivos sobre algo.
– Busca sólo estar con adultos.
Estas son las señales más claras, pero cualquier comportamiento de nuestro adolescente que nos llame la atención, puede ser motivo de consulta.